¿Significan lo mismo actividad física y ejercicio físico?

By 24 abril, 2020Actívate

Estos dos conceptos parecen lo mismo pero no lo son. La principal diferencia se centra en la planificación.

Actividad física y ejercicio físico forman parte de nuestro día a día. Hemos incluido estos conceptos en nuestro cajón del mueble de la rutina diaria saludable, pero no suponen lo mismo. Tienen diferente intencionalidad.

La actividad física, nuestro movimiento espontáneo

La actividad física se centra en movimientos relacionados con lo cotidiano. Desde caminar, limpiar, subir y bajar escaleras hasta acciones más complejas como jugar, correr, saltar o practicar un deporte. Según José Luis Fernández, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador personal en MUVHIT, “la actividad física engloba a cualquier tipo de movimiento realizado por el propio cuerpo donde exista contracción muscular voluntaria y requiera un gasto energético para realizarse”.

El ejercicio físico, movimientos con intención

El ejercicio físico es un tipo de actividad física, cuyas características principales son estar “planificada, estructurada, repetida y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física”. Así lo especifica la Organización Mundial de la Salud en su última actualización en la que sugiere que se pretende alcanzar un meta determinada relacionada con la consecución de logros deportivos o tener una vida más saludable, entre otras.

Correr y sentadillas, dos ejemplos de ejercicio físico

José Luis Fernández, nos propone dos ejemplos de ejercicio físico. Por un lado, correr veinte minutos a una intensidad entre el 70-75% de la Frecuencia Cardiaca máxima, 3 veces por semana. Según Fernández, de esta manera “mejora la capacidad oxidativa de nuestro metabolismo, aumenta el volumen y fuerza de nuestro corazón”

Por otro lado, es recomendable realizar tres series de doce repeticiones de sentadillas con una carga del 50% de la Fuerza Dinámica Máxima (conocida como 1RM), dos veces a la semana. Así lo que se consigue es “mejorar la fuerza de piernas y tronco, mantener masa muscular y calidad de tendones, favorecer la remineralización ósea y el estado de cartílagos articulares”.

Los especialistas en actividad física recomiendan que, tanto correr como la realización de sentadillas, estén indicadas y asesoradas por un profesional del ejercicio físico para evitar lesiones por una mala postura o por una intensidad inadecuada del ejercicio.

¿Cuál de las dos opciones es más saludable?

¿Qué hacemos para estar más sanos: actividad física o ejercicio físico? La actividad física ralentiza la aparición de los efectos nocivos del sedentarismo y el ejercicio físico combate de forma directa dichos efectos “al ser el único capaz de potenciar, desarrollar y optimizar el funcionamiento orgánico de nuestro cuerpo”, señala Fernández.

Como mínimo 150 minutos de ejercicio físico a la semana

Al menos dos horas y media en siete días. Es el tiempo que recomiendan los expertos y la Organización Mundial de la Salud que dediquemos a un ejercicio físico cardiorrespiratorio. “Aunque podemos realizar 75 minutos a la semana si lo hacemos de manera intensa”, apunta José Luis Fernández.

Recientes investigaciones han encontrado que incluso realizando dichas cantidades de ejercicio físico podemos tener un inconveniente que reduzca los beneficios saludables de nuestros sudores: la silla. Un incremento de las horas que pasamos sentados, se relacionan con mayor probabilidad de muerte, sobre todo a partir de la séptima hora de sedestación. Para evitarlo, José Luis Fernández aconseja “reducir esas horas lo máximo posible o interrumpirlas frecuentemente (levantarnos, caminar, etc.)”.

Antes de hacer ejercicio físico, comprobar el estado de forma

Si hace mucho tiempo que no hacemos deporte, procuremos evitar “me pongo las calzonas, zapatillas y a la calle” porque podemos volver con una lesión de recuerdo o con algún susto mayor. En situaciones generales, donde no exista enfermedad o patología, y no hayan antecedentes de eventos cardiorrespiratorios personales o familiares, “se puede comenzar con un programa de acondicionamiento físico sin inconveniente, realizando una progresión adecuada a nuestra capacidad física y asesorados un licenciado o graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte”, apunta Fernández.

En el caso de que se padezca alguna enfermedad, hay que acudir al médico especialista para que nos diagnostique qué actividad o ejercicio físico se puede realizar.

La falta de tiempo, no es excusa para ponernos en movimiento

Si no podemos hacer hueco en nuestra apretada agenda, adaptemos el movimiento en nuestra rutina. Por ejemplo, utilizar siempre escaleras en lugar de ascensor o escaleras mecánicas, evitar desplazamientos cortos en vehículo para hacerlos a pie, en caso de utilizar transportes alternativos evitar los de motor eléctrico y apostar por aquellos propulsados por nosotros como la bicicleta o patinete (ojo, no eléctrico, sin trampas). Para José Luis Fernández, “la mejor medida para hacer todo esto no es más que la voluntad de hacerlo, ya que es algo que nadie puede hacer por ti”.

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